Somos una familia que sale a repartir comida a personas en condición de calle — con lo que tenemos, cada vez que podemos. Hoy damos el paso para convertirlo en fundación.
Desde 2023, cuando el día de pago y los demás compromisos lo permiten, cocinamos en familia y salimos en el carro a buscar a quien Dios ponga en el camino. No es una entrega grande ni constante todavía — es lo que hemos podido sostener, plato por plato.
Lo que empezó como algo espontáneo se ha vuelto un propósito: que cada persona que recibe su comida también reciba un trato digno, un momento de atención, la certeza de que alguien piensa en ella.
Ese propósito ya tiene nombre — Un Digno Día — y ahora estamos dando el paso para convertirlo en una fundación formal, con más constancia y más alcance.
Cada fase se apoya en la anterior — ninguna reemplaza a la que la precede.
Dejar de depender solo de los ingresos del hogar: un fondo para insumos, mejores utensilios y un calendario fijo de entregas.
Con más manos amigas, ofrecer baño, ropa donada en buen estado y corte de cabello.
Un espacio cómodo y permanente al que las personas puedan llegar a comer, con normas claras de higiene.
Charlas motivacionales y espacios para compartir la palabra de Dios, más allá de la comida.
Cada entrega, cada paso hacia la fundación formal, lo mostramos en Instagram — sin filtros, tal como es.
@un_digno_dia →La Fase 2 depende de más personas dispuestas a acompañar las jornadas o aportar su tiempo.
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Contactar →Apenas estamos empezando a contarlo — pero esta labor no es nueva para nosotros.
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